CRONICA LIBERACION MINISTRO ARAUJO
UNA OPERACION, UN HEROE.
Era media mañana del viernes 5 de enero de 2007 y el sol
calentaba como nunca, en el pequeño corregimiento de San Agustín, que forma
parte del municipio sucreño de San Juan Nepomuceno en la ribera occidental del
rio Magdalena. Los trescientos habitantes del caserío se dedicaban como todos
los días a lo mismo.... Unos limpiaban sus huertas caseras repletas de matas de
yuca o cortaban la maleza de los cultivos de tabaco, otros pastaban sus chivos y
su ganado, mientras la gran mayoría esperaban que el medio día pasara por que
el sol y el calor estaban insoportables. Lo único que amenizaba la terrible temperatura
de esa mañana, eran las champetas y vallenatos que retumbaban el los
gigantescos picos de los tres bares y cuatro tiendas del pueblo.
El día transcurría para los habitantes y para los hombres
de la compañía piraña, del Batallón de Contraguerrilla de Infantería de Marina
numero uno, que acantonados en lo alto de un cerro, hacían vigilancia y patrullajes para impedir la presencia de
guerrilleros de los frentes 35 y 37 de las FARC. Mientras los lugareños se
dedicaban a sus labores cotidianas, los infantes de marina patrullaban su calle
principal y sus dos única calles secundarias, todo era tranquilidad y como en
todo el país, la gente se estaba recuperando de la resaca de las fiestas de fin
de año y se alistaban para rematar con la celebración de las fiestas de reyes.
San Agustín para ese entonces, poco significaba para el país,
quizás muchos colombianos desconocían su existencia, pero eso estaba a punto de
cambiar, por una noticia que una angustiada familia cartagenera llevaba seis años
esperando.
Aunque la mayoría de los infantes de marina son de
poblaciones de la costa, el sol y el calor también hacen mella en ellos, como
todos en San Agustín ellos buscaban refugio del sol para no sudar más, el
camuflado por el incesante clima ya era una segunda piel que quemaba y escurría
el sudor como agua.
Los Infantes de Marina profesionales Rafael Salas Peñalosa
y Luis Villegas Castro, estaban realizando un reten en las afueras verificando
la identidad y lo que llevaban quienes pasaban por ahí, con ellos estaba el también
infante profesional Javier Alonso Sanabria Camargo un boyacense de pura sepa
quien sentía que por el calor se iba a derretir. No entendía porque esos
chiquillos descamisados y a pie limpio que
corrían felices por las polvorientas calles de San Agustín tras una pelota ni
se inmutaban por el sol mientras él sentía que moría achicharrado.
Entre requisa y requisa los tres infantes vigilaban,
conversaban y compartían archivos de audio y video de sus celulares de última tecnología
comprados hace poco en el Carmen de Bolívar, un pequeño municipio enclavado en
una de las últimas crestas de los Montes de María, a mitad de camino entre Cartagena
y Sincelejo. La compra la hicieron aprovechando una franquicia de veinticuatro
horas por haber incautado una droga y como
estaban recién pagos, no dudaron en hacerla al ver los vistosos celulares en un
pequeño local de la población. – Mensualmente un infante de marina recibe cerca
de setecientos mil pesos por su trabajo- .
Los uniformados disfrutaban de los gifs animados que
recientemente un hermano del infante Salas les había enviado, cuando fueron interrumpidos
por un hombre que se acercaba y a golpe de vista tenia facha de guerrillero, para los infantes eso sólo
significaba dos cosas, o se iba a entregar o era una trampa para una emboscada;
no lo pensaron dos veces y tomaron posiciones de ataque.
La presencia de los Infantes de Marina en San Agustín
formaba parte de una estrategia militar, para neutralizar la presencia de
hombres armados al margen de la ley, cada día realizaban retenes a orillas de
la ciénaga y del río Magdalena en la salida hacia el municipio de Tenerife, ubicado en la margen oriental del rio en el
departamento del Cesar. En los dispositivos se buscaban antecedentes
judiciales, armas y que las redes de apoyo de la guerrilla no entraran víveres
y suministros al área.
El presunto guerrillero desencajado, famélico, sudoroso y
mal oliente se acerco a los tres infantes “señores soy el ex ministro Fernando Araujo
ayúdenme y protejan mi vida que acabo de volármele a la guerrilla de las FARC
que me tuvo secuestrado por seis años”.
No alcanzó a decir más, no se sabe si por el cansancio después
de caminar sin rumbo fijo durante cinco días, por la espesura de los Montes de María,
o por el hambre, que durante una semana solo pudo apaciguar, con un cactus que
le arrebató a la tierra a talonazos y un pedazo de yuca cruda que encontró tirada. (Igual ambas alternativas
de menú le cayeron pésimas, pero le dieron algo de energía).
El hambre y la ansiedad por sentirse por primera vez en
libertad después de cinco días de incertidumbre, le pasaron factura y justo a
pocos centímetros de los desconcertados infantes se desplomo sin sentido. Los
tres uniformados apenas si alcanzaron a coger el cuerpo del ex ministro para
que no cayera de frente contra el incandescente piso, pasaron unos cuantos
segundos y el ex ministro se repuso de su desvanecimiento, su cuerpo con veinte
kilos menos, las manos y pies llenos de cicatrices y su piel quemada,
reflejaban a simple vista lo que seis años de infamia pueden hacer en el cuerpo de un ser humano.
Como fotografías pasaron por la mente del ex ministro Araujo
los momentos vividos durante los 2.216 días de cautiverio y los cinco de
fuga.... En ese momento quería que todo lo vivido hubiese sido un sueño o más
bien una pesadilla, que empezó cuando dos sujetos lo interceptaron en la playa
de Bocagrande en Cartagena mientras trotaba, el 4 de diciembre del año 2000 a
las siete y treinta de la noche.
Mientras el ex ministro se recuperaba del
desvanecimiento, los Infantes le informaron la novedad al sargento de Infantería
de Marina Eduardo Morales, comandante de la compañía piraña. Al escuchar esa
tremenda noticia por radio, el sargento un hombre con mas de veinte años de
servicio y de lucha, no sabia si era verdad o sus hombres estaban desvariando por
el calor. Ante la duda se dirigió de inmediato donde los tres infantes estaban
con el temeroso y aun inseguro ex ministro Fernando Araujo.
Apenas el ex ministro Fernando Araujo vio al suboficial
se abalanzó sobre el “sargento sáqueme de aquí
que usted va a tener un ascenso grande” “sargento ustedes son Ejército o
infantería de marina” “sargento sáqueme de aquí por favor la guerrilla me va a matar”,
“sargento sáqueme de aquí que soy de los canjeables” decía, repetía y volvía a
decir, el afanado ex ministro Araujo sin dejar que su interlocutor hablara.
Llevado por su instinto y por su experiencia el sargento Morales
le dio un abrazo reconfortante al ex ministro y le pidió que lo acompañara
hasta la base ubicada en lo alto de un cerro. “tranquilo ya esta con nosotros y
nada le va pasar, siéntese en esa hamaca que le voy a informar a mis superiores
la novedad”. El ex ministro se tranquilizó un poco, no sabia que hacer, por
unos instantes lloró y a todo momento rogaba por su seguridad.
El vértigo de los acontecimientos siguientes al encuentro
del ex ministro Fernando Araujo con los infantes fue interminable, primero las comunicaciones de rigor de la
patrulla fluvial con sus superiores. Y poco a poco la noticia, fue ascendiendo
de grado y rango, primero al comandante del Batallón de Contraguerrilla de Infantería
de marina numero uno, luego por los comandantes de la primera brigada de Infantería
de Marina y la Fuerza Naval del Caribe,
después paso por el Comandante de la Armada, el Comandante General de las Fuerzas
Militares, el Ministro de Defensa y el Presidente de la República... Mientras
el Presidente Álvaro Uribe Vélez hablaba con el feliz, libre y ya un poco
tranquilo ex ministro Araujo, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos le
comunicaba la buena nueva a sus familiares.
El ex ministro Araujo hablaba con el alto gobierno y a la
vez comía, probó alimentos después de cinco días, entre llamada y llamada mordía
un pan con queso y a sorbos se tomó una coca cola, como no había comido nada
antes, el gas de la gaseosa le produjo
un fuerte hipo que fue contrarrestado con una cucharada de milanta que
consiguieron los infantes de marina, lo que no pudieron calmarle fue el fuerte
cólico que le dio.
La operación militar de rescate que permitió la fuga del ex
ministro Fernando Araujo del campamento de las FARC donde estaba cautivo, obedeció
a todo un planeamiento estratégico y militar
encabezado por el Comandante de las Fuerzas Militares, General Freddy Padilla
de León, el Comandante de la Armada Nacional,
Almirante Guillermo Barrera Hurtado, al Jefe de Operaciones Navales Vicealmirante
Edgar Augusto Cely Núñez y al compromiso de los hombres de la Armada,
acantonados en la Primera Brigada de Infantería de Marina ubicada en Corozal, Sucre.
Poco a poco el país se fue enterando de la buena nueva y
el pequeño corregimiento de San Agustín, se convirtió en tema de las
principales portadas de periódicos y sitios de noticias en internet en todo el
mundo, porque un valiente hombre había huido de las cadenas de la infamia, después
de seis años de secuestro, los distintos medios de comunicación nacionales e
internacionales le entregaban la noticia al mundo, por radio, televisión y
prensa. Entre tanto en la base de la Infantería de Marina en San Agustín, un extrañado
ex ministro Araujo miraba como los infantes le apuntaban con su celulares, tuvo
que intervenir el Sargento Morales para explicarle que lo que pasaba era
que los infantes le estaban tomando
fotos, y tocaba explicarle porque cuando se produjo su secuestro, no se tenia
idea de las maravillas que hoy por hoy se pueden hacer con un celular.
El planeamiento de la operación arrancó después de
recibirse informaciones de inteligencia, que señalaban que en algún lugar de Aromera Norte, un
paraje rural ubicado en la parte mas árida de los Montes de María, el cabecilla
guerrillero alias “Martin Caballero”, se encontraba reunido con casi la
totalidad de los integrantes de los frentes 35 y 37 de las FARC celebrando la
navidad.... la información de inteligencia también señalaba que en el
campamento guerrillero estaba cautivo el ex ministro Fernando Araujo. En la
zona el agua brilla por su ausencia y
la vegetación esta compuesta en su gran mayoría por aromo, un arbusto
repleto de espinas que no permite que nada se le acerque.
Dos horas después de las múltiples comunicaciones, dos helicópteros
Black Hawk llegaron a San Agustín a recoger al ex ministro Araujo, la
tripulación le entregó ropa limpia para que se cambiara, pero la respuesta fue
un no rotundo. “déjeme que el país me vea así, que vean las señales y las
secuelas de un secuestro” dijo el ministro y tras acomodarse su sucia balaca se
dirigió hacia uno de los helicópteros, no sin antes alzar con fuerza su puño al
viento y gritar con todas sus fuerzas “estoy libre carajo”.
Después de recibir la información de inteligencia se empezó
el planeamiento de la operación, a favor estaba el aislamiento que viven los
frentes 35 y 37 de las FARC, ante la presión constante de la fuerza pública
especialmente de la Infantería de Marina. La hora cero para la operación era el
31 de diciembre, el golpe se daría justo mientras en cada rincón de Colombia se celebraba la llegada del año nuevo, época
que como lo dijimos no es ajena para los terroristas de las FARC, quienes al
mando de “Martin Caballero” ya estaban listos para celebrar, con chivos y
zainos asados, cajas de whisky y centenares de dedos de yuca acompañados de
suero atollabuey.
Unos días antes de la operación, un grupo elite de asalto
se infiltró en la zona, eran cinco y la misión que tenían era suministrar
información sobre los movimientos de los guerrilleros. Estos comandos fueron
vitales para el desarrollo de la operación, durante quince días permanecieron
ocultos y mimetizados a menos de treinta metros del campamento donde habían más
de trescientos guerrilleros, los dos últimos días antes de la operación se les
acabó el agua y sin embargo siguieron desarrollando su trabajo, su único
contacto con el mundo era un radio.
Para el día 31 de diciembre del 2006, todo estaba listo
para el desarrollo de la operación... gracias a las tareas de rastreo
realizadas por meses y a la información
de inteligencia, se tenia certeza del lugar donde estaba el campamento y lo mas
importante, se corroboró un dato; durante todo el tiempo que llevaba
secuestrado el ex ministro Fernando Araujo siempre había estado al lado de Martin
caballero.
Tras seis años de secuestro, para el ministro Fernando Araujo
estaba claro y casi seguro que pasaría otro año nuevo lejos de su amada Mónica,
que no podría compartir de cuerpo presente los logros profesionales, que
estaban llegando a la vida de sus hijos, pero sobre todo; que esa noche a las
doce, no podría estrecharse en un
infinito abrazo de gratitud con sus viejos en su amada Cartagena. En eso
pensaba cuando sintió que muy cerca sobrevolaban un grupo de helicópteros, ni
se inmutó porque a cada rato le pasaban sobre sus cabezas y por la espesura de la selva nunca lo detectaban ni a
él ni a los guerrilleros, pero de pronto una pesada soga cayó del cielo sobre
su cambuche y vio como varios hombres descendían por ella, en ese instante se dio cuenta que el momento
que había estado esperando por seis largos años había llegado para él, era ahora o nunca y no lo pensó dos
veces, salió corriendo como alma que lleva el diablo.
Desde su secuestro, cada noche que durmió al amparo de la
luna y cada nuevo día que llegó con el cantico parlanchín de cientos de aves,
el ex ministro Fernando Araujo sólo tenia una cosa en mente, recuperar su
libertad y un plan de fuga parecía para él, la mejor alternativa. En sus seis años
de cautiverio esperó paciente el momento oportuno, por lo largo de su secuestro
varias veces relevaron a los guerrilleros que lo vigilaban, a veces estaba con
frentes que superaban los cien hombres, hubo momentos de estar con grupos de 40
o 50 y en algunos casos con una columna de doce guerrilleros, en esos relevos pensó
en fugarse pero no lo hizo, porque sintió que no era el momento.
El campamento donde los guerrilleros de los frentes 35 y
37 de las FARC pensaban pasar la navidad estaba bien acondicionado, habían seis
gigantescas cocinas para alimentar a cerca de seiscientos hombres, para
albergar tanto guerrillero se construyeron tantas camas de tierra que parecía
un cementerio.
- Las camas donde los guerrilleros duermen en el monte se
fabrican haciendo un cajón de madera que se rellena con tierra, sobre esta se
colocan hojas secas y pasto para simular un colchón y encima de esto se coloca
el plástico para dormir-.
El campamento guerrillero estaba ubicado en las inmediaciones
de la finca Monterrey, a un kilometro de la cabecera del municipio de Zambrano
y mas exactamente en el sector el Cocuelo Aromera Sur, una zona de pocos
campesinos y muchos guerrilleros que se refugian en esta remota área para
evadir la presión de las tropas. El día de la operación en el campamento
los corridos prohibidos retumban, la
buena comida estaba por todos lados y en los morrales de las guerrilleras había
un regalo igual para todas, ropa interior femenina.
La hora cero llegó, el 31 de diciembre, a las 8:00 horas, en el
Comando Conjunto del Caribe se activó la operación, bajo las ordenes directas
del Presidente de la República y el Ministro de Defensa se desplegó la
operación de ataque contra el campamento guerrillero de “Martin Caballero”, todos
los soldados, infantes de marina y navales lamentaban no estar con sus familias
para celebrar el año nuevo, pero sabían que tenían un compromiso con el país.
“Torre Ernesto Cortissoz, Rapaz FAC 4004
procediendo en operación Oscar – Papa, (Orden Público) al Sierra (Sur) de
Barranquilla”
“Recibido Rapaz viento 06 grados 08 nudos QNH 2990 notifique regresando.”
Esa fue la comunicación de una de las aeronaves que participó en la operación, el carácter reservado de la misma era clave y por eso, el control de tráfico aéreo la única información que conocía, era que se realizaría una operación militar al sur de Barranquilla.
Al frente de los helicópteros que se desplazaban hacia los Montes de María iba un Arpía, atrás cuatro Black Hawk del Ejército y desde lo alto un avión Caza Nortania de la Armada realizando observación de inteligencia. Los helicópteros realizaron una maniobra disuasiva o “finta”, que consistió en tomar rumbo hacia Zambrano, volando al este de los Montes de María sobre el río Magdalena, ya que en esta ruta es común ver volar helicópteros desde Barranquilla al centro del país y así no despertarían sospechas a los captores pero una vez estuvieron volando lateral al punto del desembarco, efectuaron una formación en vuelo táctico a bajo nivel, sobre las copas de los árboles, volando directamente al punto donde se sabia quedaba el campamento.
“Recibido Rapaz viento 06 grados 08 nudos QNH 2990 notifique regresando.”
Esa fue la comunicación de una de las aeronaves que participó en la operación, el carácter reservado de la misma era clave y por eso, el control de tráfico aéreo la única información que conocía, era que se realizaría una operación militar al sur de Barranquilla.
Al frente de los helicópteros que se desplazaban hacia los Montes de María iba un Arpía, atrás cuatro Black Hawk del Ejército y desde lo alto un avión Caza Nortania de la Armada realizando observación de inteligencia. Los helicópteros realizaron una maniobra disuasiva o “finta”, que consistió en tomar rumbo hacia Zambrano, volando al este de los Montes de María sobre el río Magdalena, ya que en esta ruta es común ver volar helicópteros desde Barranquilla al centro del país y así no despertarían sospechas a los captores pero una vez estuvieron volando lateral al punto del desembarco, efectuaron una formación en vuelo táctico a bajo nivel, sobre las copas de los árboles, volando directamente al punto donde se sabia quedaba el campamento.
Mientras el Arpía y los Black Hawk
realizaban la maniobra de disuasión, otro helicóptero Rapaz y un HUEY-II aterrizaron
en la pista de Zambrano para esperan el momento de ir apoyar los otros
helicópteros para cuando el Arpía se quedara sin combustible. La idea era reemplazarlo
como controlador aéreo avanzado, para escoltar la entrada de los demás
helicópteros con los Infantes de Marina y realizar el cierre del área para
evitar la huida de los guerrilleros y rescatar al secuestrado, mientras el
HUEY-II quedaba pendiente para realizar cualquier evacuación aeromédica
disponible con el equipo CSAR. (Equipo de búsqueda y rescate en combate)
“Objetivo identificado lanzando
cohete"
“Delta líder: entrando caliente”, una ráfaga de ametralladora interrumpió la comunicación.
Las Fuerzas Especiales entraron en combate, cuarenta hombres desembarcaron por soga rápida y de forma sorpresiva en fracción de segundos ingresaron al campamento. Los sorprendidos guerrilleros en medio de la confusión y sorpresa emprendieron la huida, sin embargo, un guerrillero armado con una ametralladora M-60 alcanzó a impactar dos de los helicópteros BLACK HAWK, las dos aeronaves salieron del área mientras el HUEY II y el Rapaz llegaron al apoyo. En medio del fragor del combate uno de los soldados de las fuerzas especiales fue alcanzado por una esquirla de granada cerca al pomulo izquierdo. “Guasón”, piloto comandante del HUEY-II y su tripulación, demostrando arrojo y valentía entraron directamente sobre el punto del asalto aéreo donde fueron impactados los otros dos helicópteros y evacuaron al herido y lo llevaron a la Primera Brigada de Infantería de Marina en Corozal, mientras el helicóptero Rapaz cuasi aterrizó sobre un pantano y mientras los tripulantes ametrallaban el área, evacuaron a los cinco comandos prácticamente colgados de los patines del helicóptero.
“Delta líder: entrando caliente”, una ráfaga de ametralladora interrumpió la comunicación.
Las Fuerzas Especiales entraron en combate, cuarenta hombres desembarcaron por soga rápida y de forma sorpresiva en fracción de segundos ingresaron al campamento. Los sorprendidos guerrilleros en medio de la confusión y sorpresa emprendieron la huida, sin embargo, un guerrillero armado con una ametralladora M-60 alcanzó a impactar dos de los helicópteros BLACK HAWK, las dos aeronaves salieron del área mientras el HUEY II y el Rapaz llegaron al apoyo. En medio del fragor del combate uno de los soldados de las fuerzas especiales fue alcanzado por una esquirla de granada cerca al pomulo izquierdo. “Guasón”, piloto comandante del HUEY-II y su tripulación, demostrando arrojo y valentía entraron directamente sobre el punto del asalto aéreo donde fueron impactados los otros dos helicópteros y evacuaron al herido y lo llevaron a la Primera Brigada de Infantería de Marina en Corozal, mientras el helicóptero Rapaz cuasi aterrizó sobre un pantano y mientras los tripulantes ametrallaban el área, evacuaron a los cinco comandos prácticamente colgados de los patines del helicóptero.
Para la tropa operar en los Montes de María no es fácil y
menos desarrollar una operación, la zona es seca, casi árida en su totalidad,
lugares donde encontrar agua son escasos y los que hay fueron minados por la
guerrilla. Un pelotón de Infantes de Marina en sus patrullajes pueden pasar
hasta una semana sin bañarse, cada día tiene que defenderse con lo que pueden
del enjambre de mosquitos que amenaza con devorarlos y lo mas insólito, para no
morir deshidratados muchas veces han estado a punto de utilizar un sistema de
hidratación que aprendieron en su entrenamiento, tomar su propios orines
endulzado con frutillo, algo que estoy seguro muchos no harían por nada en el
mundo.
En los primeros enfrentamientos murieron cuatro subversivos,
tres de ellos familiares del cabecilla guerrillero “Martin Caballero”. Desde el
aire los helicópteros artillados atacaban el corazón del campamento de las FARC,
los insurgentes se escondían como ratas, el ex ministro Fernando Araujo buscó
una ruta segura de salida del campamento y corrió, corrió, corrió y corrió
hasta que la noche con sus sombras le dio un abrazo protector.
Ese día mientras Colombia entera se fundía en un abrazo
de buenos augurios, frente al año nuevo, el ex ministro Fernando Araujo se escabulló por entre las espinas de las
aromeras luchando por conseguir su libertad, corrió cuando pudo para dejar
atrás las cadenas de la infamia y a sus carceleros. Con cada paso se internaba
más en ese pequeño infierno inhóspito y caliente donde hay poca agua y hallarla
hay que rogarle a más de un santo. Las botas de caucho que llevaba puestas le
quemaban sus talones y dedos con cada paso, el dolor se hacia insoportable y
los treinta y cinco grados de temperatura volvían el caucho un espiral de fuego
que le destrozaba la piel, estaba mal, cansado, con sed y hambre, pero tocaba
seguir adelante, porque estaba nada mas y nada menos que luchando por su vida y
por su libertad.
El campamento guerrillero había sido ubicado por la inteligencia
de la Armada Nacional desde hacia un mes, por eso hubo el tiempo necesario para
planear la operación y para sorprender a los guerrilleros, que sólo se dieron
cuenta de la presencia de la tropa cuando las balas zumbaban muy cerca de sus
cabezas. En medio del fragor del combate en el asalto al campamento y al cierre
que las tropas de la Infantería de Marina hicieron para que los guerrilleros no
huyeran, dos balas se cobraron la vida del puntero de la Compañía Destructor,
adscrita al Batallón de Contraguerrilla de Infantería de Marina numero dos.
Tairon Almanza Martinez de 27 años de edad, el infante murió instantáneamente
al encontrarse de frente con un guerrillero que le disparo a cinco metros de
distancia. El comandante de la patrulla teniente de Infantería de Marina
Orlando Madrid Palomino resulto herido, al igual que los infantes profesionales
González y Ríos, el popular “cilindro”.
El sufrimiento y el hambre se apoderaban minuto a minuto
del ex ministro Fernando Araujo, mientras el debilitamiento corporal era
evidente. En su mente tenia algo claro,
no acercarse a zonas pobladas o fincas porque podría ser delatado y su esfuerzo
seria en vano.... Así vagó cinco días por el monte, solo comió un cactus y una
yuca dura y seca, siguió la ruta que le marcaban los pequeños cañones de los
riachuelos sin agua hasta que sin saberlo su esfuerzo tuvo una recompensa,
cuando las fuerzas ya casi claudicaban se encontró con un labriego y a la
pregunta dónde queda un pueblo cercano, le señalo hacia el occidente. Camino
media hora más y llegó al corregimiento de San Agustín y se encontró con los
miembros de la Infantería de Marina de la Armada Nacional, nunca jamás en la
vida sentirá tanta alegría como ese día, al ver un uniforme camuflado y unas
botas de cordones. Muy distintas a las de caucho que vio durante seis años.
Con la muerte de Tairon una joven mujer y dos niños de
tres y siete años de edad quedaron solos y la “seño” Miriam, su señora madre de
53 años, sin la luz de sus ojos.
La muerte de Almanza trajo mucha tristeza a los
habitantes de la vereda la Chica de Rabolargo, corregimiento del municipio de Cereté
Córdoba, donde un puñado de labriegos le pelean la tierra al rio Mugre para
sembrar maíz. La sorpresa fue mayúscula cuando todos vieron por televisión la
noticia, mientras para el país moría un héroe más en la lucha diaria contra el
terrorismo, para los habitantes de Rabolargo el que murió era el hijo de la niña
Miriam, el joven que se fue para la Armada, al mismo tiempo que su hermano Luis
Carlos se fue para el Ejército, cuando el cucho Luis Carlos, sustento de la
familia murió.
Los dos jóvenes partieron a servirle al país, atrás dejaron
su vieja pero aparente casa de ladrillo y zinc donde las gallinas y los pavos,
se pelean por la provisión de comida diaria y donde el veterano Lucas, un perro
de indescifrable raza aún sigue esperando como cada tarde, al joven Almanza, el
noble animal pese a la larga e infructuosa espera de cada día, aun no se da por
enterado que Tayron no volverá. Almanza siempre supo que iba a ser militar, de
niño jugaba con su hermano a la guerra con pistolas de madera y papel, el como
los héroes, siempre ganaba en sus batallas de fantasía, nunca pensó que la suerte
le cambiaría, porque se sentía un hijo predilecto de Dios, pero ese fatídico
dos de enero de 2007, el Todo Poderoso no quiso dejar mas la vida del joven Almanza
al azar y lo llevó consigo, para disfrutar de su contagiosa sonrisa por toda la
eternidad.
La “seño” Miriam después de varios meses de la muerte de
su hijo sigue asistiendo a terapias psicológicas, porque aun no ha podido
superar la ausencia.
La ruleta del destino hizo que la Compañía Piraña de la Infantería de Marina no saliera de San Agustín el 28 de diciembre
como estaba previsto... Tuvieron que pasar allí el 31 de diciembre, lejos de su
familia, dándose el feliz año nuevo entre ellos, pegados a las fotos de sus seres
queridos y con unas cuantas lágrimas en el rostro por estar lejos de casa. Pero
gracias a este sacrificio cinco días después le dieron una gran alegría a toda Colombia.
Un año después, el hoy canciller Fernando Araujo a hecho
mucho por el país, esta navidad la compartió al lado de los suyos. Esa alegría
nacional se la debemos a Fuerza Especiales, a la Armada Nacional, a la Compañía
Piraña y al Infante Profesional Almanza, un héroe nacional que en esta navidad
lloran en Rabolargo, pero que cada día, es recordado en el monumento a los caídos
en Bogotá, su esfuerzo y su sacrificio
no fueron en vano, porque ese fue el principio del fin para “Martin Caballero”.
Algunos elementos de esta crónica fueron tomados de la
crónica realizada por
TE.
Díaz Leiva Gustavo, 03 de julio de 2007
Piloto de helicóptero del Comando Conjunto del Caribe








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