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sábado, 7 de abril de 2012

FUGA HACIA LA LIBERTAD


CRONICA LIBERACION MINISTRO ARAUJO
UNA OPERACION, UN HEROE.


Era media mañana del viernes 5 de enero de 2007 y el sol calentaba como nunca, en el pequeño corregimiento de San Agustín, que forma parte del municipio sucreño de San Juan Nepomuceno en la ribera occidental del rio Magdalena. Los trescientos habitantes del caserío se dedicaban como todos los días a lo mismo.... Unos limpiaban sus huertas caseras repletas de matas de yuca o cortaban la maleza de los cultivos de tabaco, otros pastaban sus chivos y su ganado, mientras la gran mayoría esperaban que el medio día pasara por que el sol y el calor estaban insoportables. Lo único que amenizaba la terrible temperatura de esa mañana, eran las champetas y vallenatos que retumbaban el los gigantescos picos de los tres bares y cuatro tiendas del pueblo.

El día transcurría para los habitantes y para los hombres de la compañía piraña, del Batallón de Contraguerrilla de Infantería de Marina numero uno, que acantonados en lo alto de un cerro,  hacían vigilancia y patrullajes para impedir la presencia de guerrilleros de los frentes 35 y 37 de las FARC. Mientras los lugareños se dedicaban a sus labores cotidianas, los infantes de marina patrullaban su calle principal y sus dos única calles secundarias, todo era tranquilidad y como en todo el país, la gente se estaba recuperando de la resaca de las fiestas de fin de año y se alistaban para rematar con la celebración de las fiestas de reyes.

San Agustín para ese entonces, poco significaba para el país, quizás muchos colombianos desconocían su existencia, pero eso estaba a punto de cambiar, por una noticia que una angustiada familia cartagenera llevaba seis años  esperando.

Aunque la mayoría de los infantes de marina son de poblaciones de la costa, el sol y el calor también hacen mella en ellos, como todos en San Agustín ellos buscaban refugio del sol para no sudar más, el camuflado por el incesante clima ya era una segunda piel que quemaba y escurría el sudor como agua.

Los Infantes de Marina profesionales Rafael Salas Peñalosa y Luis Villegas Castro, estaban realizando un reten en las afueras verificando la identidad y lo que llevaban quienes pasaban por ahí, con ellos estaba el también infante profesional Javier Alonso Sanabria Camargo un boyacense de pura sepa quien sentía que por el calor se iba a derretir. No entendía porque esos chiquillos  descamisados y a pie limpio que corrían felices por las polvorientas calles de San Agustín tras una pelota ni se inmutaban por el sol mientras él sentía que moría achicharrado.

Entre requisa y requisa los tres infantes vigilaban, conversaban y compartían archivos de audio y video de sus celulares de última tecnología comprados hace poco en el Carmen de Bolívar, un pequeño municipio enclavado en una de las últimas crestas de los Montes de María, a mitad de camino entre Cartagena y Sincelejo. La compra la hicieron aprovechando una franquicia de veinticuatro horas por haber incautado una droga  y como estaban recién pagos, no dudaron en hacerla al ver los vistosos celulares en un pequeño local de la población. – Mensualmente un infante de marina recibe cerca de setecientos mil pesos por su trabajo- .

Los uniformados disfrutaban de los gifs animados que recientemente un hermano del infante Salas les había enviado, cuando fueron interrumpidos por un hombre que se acercaba y a golpe de vista tenia facha  de guerrillero, para los infantes eso sólo significaba dos cosas, o se iba a entregar o era una trampa para una emboscada; no lo pensaron dos veces y tomaron posiciones de ataque.

La presencia de los Infantes de Marina en San Agustín formaba parte de una estrategia militar, para neutralizar la presencia de hombres armados al margen de la ley, cada día realizaban retenes a orillas de la ciénaga y del río Magdalena en la salida hacia el municipio de Tenerife,  ubicado en la margen oriental del rio en el departamento del Cesar. En los dispositivos se buscaban antecedentes judiciales, armas y que las redes de apoyo de la guerrilla no entraran víveres y suministros al área.

El presunto guerrillero desencajado, famélico, sudoroso y mal oliente se acerco a los tres infantes “señores soy el ex ministro Fernando Araujo ayúdenme y protejan mi vida que acabo de volármele a la guerrilla de las FARC que me tuvo secuestrado por seis años”.

No alcanzó a decir más, no se sabe si por el cansancio después de caminar sin rumbo fijo durante cinco días, por la espesura de los Montes de María, o por el hambre, que durante una semana solo pudo apaciguar, con un cactus que le arrebató a la tierra a talonazos y  un pedazo de yuca cruda que encontró tirada. (Igual ambas alternativas de menú le cayeron pésimas, pero le dieron algo de energía).
El hambre y la ansiedad por sentirse por primera vez en libertad después de cinco días de incertidumbre, le pasaron factura y justo a pocos centímetros de los desconcertados infantes se desplomo sin sentido. Los tres uniformados apenas si alcanzaron a coger el cuerpo del ex ministro para que no cayera de frente contra el incandescente piso, pasaron unos cuantos segundos y el ex ministro se repuso de su desvanecimiento, su cuerpo con veinte kilos menos, las manos y pies llenos de cicatrices y su piel quemada, reflejaban a simple vista lo que seis años de infamia pueden  hacer en el cuerpo de un ser humano.

Como fotografías pasaron por la mente del ex ministro Araujo los momentos vividos durante los 2.216 días de cautiverio y los cinco de fuga.... En ese momento quería que todo lo vivido hubiese sido un sueño o más bien una pesadilla, que empezó cuando dos sujetos lo interceptaron en la playa de Bocagrande en Cartagena mientras trotaba, el 4 de diciembre del año 2000 a las siete y treinta de la noche.

Mientras el ex ministro se recuperaba del desvanecimiento, los Infantes le informaron la novedad al sargento de Infantería de Marina Eduardo Morales, comandante de la compañía piraña. Al escuchar esa tremenda noticia por radio, el sargento un hombre con mas de veinte años de servicio y de lucha, no sabia si era verdad o sus hombres estaban desvariando por el calor. Ante la duda se dirigió de inmediato donde los tres infantes estaban con el temeroso y aun inseguro ex ministro Fernando Araujo.

Apenas el ex ministro Fernando Araujo vio al suboficial se abalanzó sobre el “sargento sáqueme de aquí  que usted va a tener un ascenso grande” “sargento ustedes son Ejército o infantería de marina” “sargento sáqueme de aquí por favor la guerrilla me va a matar”, “sargento sáqueme de aquí que soy de los canjeables” decía, repetía y volvía a decir, el afanado ex ministro Araujo sin dejar que su interlocutor hablara.

Llevado por su instinto y por su experiencia el sargento Morales le dio un abrazo reconfortante al ex ministro y le pidió que lo acompañara hasta la base ubicada en lo alto de un cerro. “tranquilo ya esta con nosotros y nada le va pasar, siéntese en esa hamaca que le voy a informar a mis superiores la novedad”. El ex ministro se tranquilizó un poco, no sabia que hacer, por unos instantes lloró y a todo momento rogaba por su seguridad.


El vértigo de los acontecimientos siguientes al encuentro del ex ministro Fernando Araujo con los infantes  fue interminable, primero las comunicaciones de rigor de la patrulla fluvial con sus superiores. Y poco a poco la noticia, fue ascendiendo de grado y rango, primero al comandante del Batallón de Contraguerrilla de Infantería de marina numero uno, luego por los comandantes  de  la primera brigada de Infantería de Marina y la  Fuerza Naval del Caribe, después paso por el Comandante de la Armada, el Comandante General de las Fuerzas Militares, el Ministro de Defensa y el Presidente de la República... Mientras el Presidente Álvaro Uribe Vélez hablaba con el feliz, libre y ya un poco tranquilo ex ministro Araujo, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos le comunicaba la buena nueva a sus familiares.

El ex ministro Araujo hablaba con el alto gobierno y a la vez comía, probó alimentos después de cinco días, entre llamada y llamada mordía un pan con queso y a sorbos se tomó una coca cola, como no había comido nada antes,  el gas de la gaseosa le produjo un fuerte hipo que fue contrarrestado con una cucharada de milanta que consiguieron los infantes de marina, lo que no pudieron calmarle fue el fuerte cólico que le dio.

La operación militar de rescate que permitió la fuga del ex ministro Fernando Araujo del campamento de las FARC donde estaba cautivo, obedeció a todo un planeamiento estratégico y militar  encabezado por el Comandante de las Fuerzas Militares, General Freddy Padilla de León, el Comandante  de la Armada Nacional, Almirante Guillermo Barrera Hurtado, al Jefe de Operaciones Navales Vicealmirante Edgar Augusto Cely Núñez y al compromiso de los hombres de la Armada, acantonados en la Primera Brigada de Infantería de Marina ubicada en Corozal, Sucre.

Poco a poco el país se fue enterando de la buena nueva y el pequeño corregimiento de San Agustín, se convirtió en tema de las principales portadas de periódicos y sitios de noticias en internet en todo el mundo, porque un valiente hombre había huido de las cadenas de la infamia, después de seis años de secuestro, los distintos medios de comunicación nacionales e internacionales le entregaban la noticia al mundo, por radio, televisión y prensa. Entre tanto en la base de la Infantería de Marina en San Agustín, un extrañado ex ministro Araujo miraba como los infantes le apuntaban con su celulares, tuvo que intervenir el Sargento Morales para explicarle que lo que pasaba era que  los infantes le estaban tomando fotos, y tocaba explicarle porque cuando se produjo su secuestro, no se tenia idea de las maravillas que hoy por hoy se pueden hacer con un celular.

El planeamiento de la operación arrancó después de recibirse informaciones de inteligencia, que señalaban  que en algún lugar de Aromera Norte, un paraje rural ubicado en la parte mas árida de los Montes de María, el cabecilla guerrillero alias “Martin Caballero”, se encontraba reunido con casi la totalidad de los integrantes de los frentes 35 y 37 de las FARC celebrando la navidad.... la información de inteligencia también señalaba que en el campamento guerrillero estaba cautivo el ex ministro Fernando Araujo. En la zona  el agua brilla por su ausencia y la vegetación esta compuesta en su gran mayoría por aromo,  un arbusto  repleto de espinas que no permite que nada se le acerque.

Dos horas después de las múltiples comunicaciones, dos helicópteros Black Hawk llegaron a San Agustín a recoger al ex ministro Araujo, la tripulación le entregó ropa limpia para que se cambiara, pero la respuesta fue un no rotundo. “déjeme que el país me vea así, que vean las señales y las secuelas de un secuestro” dijo el ministro y tras acomodarse su sucia balaca se dirigió hacia uno de los helicópteros, no sin antes alzar con fuerza su puño al viento y gritar con todas sus fuerzas “estoy libre carajo”.
 
Después de recibir la información de inteligencia se empezó el planeamiento de la operación, a favor estaba el aislamiento que viven los frentes 35 y 37 de las FARC, ante la presión constante de la fuerza pública especialmente de la Infantería de Marina. La hora cero para la operación era el 31 de diciembre, el golpe se daría justo mientras en cada rincón de Colombia se  celebraba la llegada del año nuevo, época que como lo dijimos no es ajena para los terroristas de las FARC, quienes al mando de “Martin Caballero” ya estaban listos para celebrar, con chivos y zainos asados, cajas de whisky y centenares de dedos de yuca acompañados de suero atollabuey.

Unos días antes de la operación, un grupo elite de asalto se infiltró en la zona,  eran  cinco y la misión que tenían era suministrar información sobre los movimientos de los guerrilleros. Estos comandos fueron vitales para el desarrollo de la operación, durante quince días permanecieron ocultos y mimetizados a menos de treinta metros del campamento donde habían más de trescientos guerrilleros, los dos últimos días antes de la operación se les acabó el agua y sin embargo siguieron desarrollando su trabajo, su único contacto con el mundo era un radio.

Para el día 31 de diciembre del 2006, todo estaba listo para el desarrollo de la operación... gracias a las tareas de rastreo realizadas por meses y  a la información de inteligencia, se tenia certeza del lugar donde estaba el campamento y lo mas importante, se corroboró un dato; durante todo el tiempo que llevaba secuestrado el ex ministro Fernando Araujo siempre había estado al lado de Martin caballero. 
      
Tras seis años de secuestro, para el ministro Fernando Araujo estaba claro y casi seguro que pasaría otro año nuevo lejos de su amada Mónica, que no podría compartir de cuerpo presente los logros profesionales, que estaban llegando a la vida de sus hijos, pero sobre todo; que esa noche a las doce, no  podría estrecharse en un infinito abrazo de gratitud con sus viejos en su amada Cartagena. En eso pensaba cuando sintió que muy cerca sobrevolaban un grupo de helicópteros, ni se inmutó porque a cada rato le pasaban sobre sus cabezas y por la  espesura de la selva nunca lo detectaban ni a él ni a los guerrilleros, pero de pronto una pesada soga cayó del cielo sobre su cambuche y vio como varios hombres descendían por ella,  en ese instante se dio cuenta que el momento que había estado esperando por seis largos años había llegado  para él, era ahora o nunca y no lo pensó dos veces, salió corriendo como alma que lleva el diablo.

Desde su secuestro, cada noche que durmió al amparo de la luna y cada nuevo día que llegó con el cantico parlanchín de cientos de aves, el ex ministro Fernando Araujo sólo tenia una cosa en mente, recuperar su libertad y un plan de fuga parecía para él, la mejor alternativa. En sus seis años de cautiverio esperó paciente el momento oportuno, por lo largo de su secuestro varias veces relevaron a los guerrilleros que lo vigilaban, a veces estaba con frentes que superaban los cien hombres, hubo momentos de estar con grupos de 40 o 50 y en algunos casos con una columna de doce guerrilleros, en esos relevos pensó en fugarse pero no lo hizo, porque sintió que no era el momento.

El campamento donde los guerrilleros de los frentes 35 y 37 de las FARC pensaban pasar la navidad estaba bien acondicionado, habían seis gigantescas cocinas para alimentar a cerca de seiscientos hombres, para albergar tanto guerrillero se construyeron tantas camas de tierra que parecía un cementerio.
- Las camas donde los guerrilleros duermen en el monte se fabrican haciendo un cajón de madera que se rellena con tierra, sobre esta se colocan hojas secas y pasto para simular un colchón y encima de esto se coloca el plástico para dormir-.


El campamento guerrillero estaba ubicado en las inmediaciones de la finca Monterrey, a un kilometro de la cabecera del municipio de Zambrano y mas exactamente en el sector el Cocuelo Aromera Sur, una zona de pocos campesinos y muchos guerrilleros que se refugian en esta remota área para evadir la presión de las tropas. El día de la operación en el campamento los  corridos prohibidos retumban, la buena comida estaba por todos lados y en los morrales de las guerrilleras había un regalo igual para todas, ropa interior femenina.

La hora cero llegó, el 31 de diciembre, a las 8:00 horas, en el Comando Conjunto del Caribe se activó la operación, bajo las ordenes directas del Presidente de la República y el Ministro de Defensa se desplegó la operación de ataque contra el campamento guerrillero de “Martin Caballero”, todos los soldados, infantes de marina y navales lamentaban no estar con sus familias para celebrar el año nuevo, pero sabían que tenían un compromiso con el país.

“Torre Ernesto Cortissoz, Rapaz FAC 4004 procediendo en operación Oscar – Papa, (Orden Público) al Sierra (Sur) de Barranquilla”

“Recibido Rapaz viento 06 grados 08 nudos QNH 2990 notifique regresando.”
Esa fue la comunicación de una de las aeronaves que participó en la operación, el carácter reservado de la misma era clave y por eso, el control de tráfico aéreo la única información que conocía, era que se realizaría una operación militar al sur de Barranquilla.

Al frente de los helicópteros que se desplazaban hacia los Montes de María iba  un Arpía, atrás cuatro Black Hawk del Ejército y desde lo alto un avión Caza Nortania de la Armada realizando observación de inteligencia. Los helicópteros realizaron una maniobra disuasiva o “finta”, que consistió en tomar rumbo hacia Zambrano, volando al este de los Montes de María sobre el río Magdalena, ya que en esta ruta es común ver volar helicópteros desde Barranquilla al centro del país y así no despertarían sospechas a los captores pero una vez estuvieron volando lateral al punto del desembarco, efectuaron una formación en vuelo táctico a bajo nivel, sobre las copas de los árboles, volando directamente al punto donde se sabia quedaba el campamento.



Mientras el Arpía y los Black Hawk realizaban la maniobra de disuasión, otro helicóptero Rapaz y un HUEY-II aterrizaron en la pista de Zambrano para esperan el momento de ir apoyar los otros helicópteros para cuando el Arpía se quedara sin combustible. La idea era reemplazarlo como controlador aéreo avanzado, para escoltar la entrada de los demás helicópteros con los Infantes de Marina y realizar el cierre del área para evitar la huida de los guerrilleros y rescatar al secuestrado, mientras el HUEY-II quedaba pendiente para realizar cualquier evacuación aeromédica disponible con el equipo CSAR. (Equipo de búsqueda y rescate en combate)

“Objetivo identificado lanzando cohete"
“Delta líder: entrando caliente”, una ráfaga de ametralladora interrumpió la comunicación.

Las Fuerzas Especiales entraron en combate, cuarenta hombres desembarcaron por soga rápida y de forma sorpresiva en fracción de segundos ingresaron al campamento. Los sorprendidos guerrilleros en medio de la confusión y sorpresa emprendieron la huida, sin embargo, un guerrillero armado con una ametralladora M-60 alcanzó a impactar dos de los helicópteros BLACK HAWK, las dos aeronaves salieron del área mientras el HUEY II y el Rapaz llegaron al apoyo. En medio del fragor del combate uno de los soldados de las fuerzas especiales fue alcanzado por una esquirla de granada cerca al pomulo izquierdo. “Guasón”, piloto comandante del HUEY-II y su tripulación, demostrando arrojo y valentía entraron directamente sobre el punto del asalto aéreo donde fueron impactados los otros dos helicópteros y evacuaron al herido  y lo llevaron a la Primera Brigada de Infantería de Marina en Corozal, mientras el helicóptero Rapaz cuasi aterrizó sobre un pantano y mientras los tripulantes ametrallaban el área, evacuaron a los cinco comandos prácticamente colgados de los patines del helicóptero.

Para la tropa operar en los Montes de María no es fácil y menos desarrollar una operación, la zona es seca, casi árida en su totalidad, lugares donde encontrar agua son escasos y los que hay fueron minados por la guerrilla. Un pelotón de Infantes de Marina en sus patrullajes pueden pasar hasta una semana sin bañarse, cada día tiene que defenderse con lo que pueden del enjambre de mosquitos que amenaza con devorarlos y lo mas insólito, para no morir deshidratados muchas veces han estado a punto de utilizar un sistema de hidratación que aprendieron en su entrenamiento, tomar su propios orines endulzado con frutillo, algo que estoy seguro muchos no harían por nada en el mundo.
En los primeros enfrentamientos murieron cuatro subversivos, tres de ellos familiares del cabecilla guerrillero “Martin Caballero”. Desde el aire los helicópteros artillados atacaban el corazón del campamento de las FARC, los insurgentes se escondían como ratas, el ex ministro Fernando Araujo buscó una ruta segura de salida del campamento y corrió, corrió, corrió y corrió hasta que la noche con sus sombras le dio un abrazo protector.

Ese día mientras Colombia entera se fundía en un abrazo de buenos augurios, frente al año nuevo, el ex ministro Fernando Araujo  se escabulló por entre las espinas de las aromeras luchando por conseguir su libertad, corrió cuando pudo para dejar atrás las cadenas de la infamia y a sus carceleros. Con cada paso se internaba más en ese pequeño infierno inhóspito y caliente donde hay poca agua y hallarla hay que rogarle a más de un santo. Las botas de caucho que llevaba puestas le quemaban sus talones y dedos con cada paso, el dolor se hacia insoportable y los treinta y cinco grados de temperatura volvían el caucho un espiral de fuego que le destrozaba la piel, estaba mal, cansado, con sed y hambre, pero tocaba seguir adelante, porque estaba nada mas y nada menos que luchando por su vida y por su libertad.

El campamento guerrillero había sido ubicado por la inteligencia de la Armada Nacional desde hacia un mes, por eso hubo el tiempo necesario para planear la operación y para sorprender a los guerrilleros, que sólo se dieron cuenta de la presencia de la tropa cuando las balas zumbaban muy cerca de sus cabezas. En medio del fragor del combate en el asalto al campamento y al cierre que las tropas de la Infantería de Marina hicieron para que los guerrilleros no huyeran, dos balas se cobraron la vida del puntero de la Compañía Destructor, adscrita al Batallón de Contraguerrilla de Infantería de Marina numero dos. Tairon Almanza Martinez de 27 años de edad, el infante murió instantáneamente al encontrarse de frente con un guerrillero que le disparo a cinco metros de distancia. El comandante de la patrulla teniente de Infantería de Marina Orlando Madrid Palomino resulto herido, al igual que los infantes profesionales González y Ríos, el popular “cilindro”.

El sufrimiento y el hambre se apoderaban minuto a minuto del ex ministro Fernando Araujo, mientras el debilitamiento corporal era evidente.  En su mente tenia algo claro, no acercarse a zonas pobladas o fincas porque podría ser delatado y su esfuerzo seria en vano.... Así vagó cinco días por el monte, solo comió un cactus y una yuca dura y seca, siguió la ruta que le marcaban los pequeños cañones de los riachuelos sin agua hasta que sin saberlo su esfuerzo tuvo una recompensa, cuando las fuerzas ya casi claudicaban se encontró con un labriego y a la pregunta dónde queda un pueblo cercano, le señalo hacia el occidente. Camino media hora más y llegó al corregimiento de San Agustín y se encontró con los miembros de la Infantería de Marina de la Armada Nacional, nunca jamás en la vida sentirá tanta alegría como ese día, al ver un uniforme camuflado y unas botas de cordones. Muy distintas a las de caucho que vio durante seis años.

Con la muerte de Tairon una joven mujer y dos niños de tres y siete años de edad quedaron solos y la “seño” Miriam, su señora madre de 53 años, sin la luz de sus ojos.

La muerte de Almanza trajo mucha tristeza a los habitantes de la vereda la Chica de Rabolargo, corregimiento del municipio de Cereté Córdoba, donde un puñado de labriegos le pelean la tierra al rio Mugre para sembrar maíz. La sorpresa fue mayúscula cuando todos vieron por televisión la noticia, mientras para el país moría un héroe más en la lucha diaria contra el terrorismo, para los habitantes de Rabolargo el que murió era el hijo de la niña Miriam, el joven que se fue para la Armada, al mismo tiempo que su hermano Luis Carlos se fue para el Ejército, cuando el cucho Luis Carlos, sustento de la familia murió.

Los dos jóvenes partieron a servirle al país, atrás dejaron su vieja pero aparente casa de ladrillo y zinc donde las gallinas y los pavos, se pelean por la provisión de comida diaria y donde el veterano Lucas, un perro de indescifrable raza aún sigue esperando como cada tarde, al joven Almanza, el noble animal pese a la larga e infructuosa espera de cada día, aun no se da por enterado que Tayron no volverá. Almanza siempre supo que iba a ser militar, de niño jugaba con su hermano a la guerra con pistolas de madera y papel, el como los héroes, siempre ganaba en sus batallas de fantasía, nunca pensó que la suerte le cambiaría, porque se sentía un hijo predilecto de Dios, pero ese fatídico dos de enero de 2007, el Todo Poderoso no quiso dejar mas la vida del joven Almanza al azar y lo llevó consigo, para disfrutar de su contagiosa sonrisa por toda la eternidad.

La “seño” Miriam después de varios meses de la muerte de su hijo sigue asistiendo a terapias psicológicas, porque aun no ha podido superar la ausencia.


La ruleta del destino hizo que la Compañía Piraña  de la Infantería de Marina  no saliera de San Agustín el 28 de diciembre como estaba previsto... Tuvieron que pasar allí el 31 de diciembre, lejos de su familia, dándose el feliz año nuevo entre ellos, pegados a las fotos de sus seres queridos y con unas cuantas lágrimas en el rostro por estar lejos de casa. Pero gracias a este sacrificio cinco días después le dieron una gran alegría a toda Colombia.

Un año después, el hoy canciller Fernando Araujo a hecho mucho por el país, esta navidad la compartió al lado de los suyos. Esa alegría nacional se la debemos a Fuerza Especiales, a la Armada Nacional, a la Compañía Piraña y al Infante Profesional Almanza, un héroe nacional que en esta navidad lloran en Rabolargo, pero que cada día, es recordado en el monumento a los caídos en Bogotá,  su esfuerzo y su sacrificio no fueron en vano, porque ese fue el principio del fin para “Martin Caballero”.

Algunos elementos de esta crónica fueron tomados de la crónica realizada por
TE. Díaz Leiva Gustavo, 03 de julio de 2007
Piloto de helicóptero del Comando Conjunto del Caribe

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