EL SORBO DE LA MUERTE
Eran las tres de la tarde y el sofocante calor hacia
su trabajo sobre los frágiles cuerpos de la familia Guiza miembros de la etnia
awa, ellos llevaban seis horas caminando por entre los senderos y trochas que
ayudan a recorrer las ochenta mil hectáreas de selva virgen y mangle que
conforman el Parque Natural Nacional Sanquianga, que irriga su manigua por
cuatro municipios del departamento de Nariño.
Por su proximidad a la línea ecuatorial, en la zona
la temperatura no baja de los 26 grados centígrados y cuando sube lo hace tanto
y quema mas, que amenaza con estallar el mercurio, algo que combinado con la
lluvia que llega por raudales y puede durar días, convierten estos parajes en
un desafío a la vida y a la integridad de cualquier ser humano que ose
cruzarlos.
La caminata no era ocasional dos veces por semana
ellos salían desde su resguardo, para buscar algunos frutos y plantas
necesarias para su alimentación y ritos
de curación. Como arma de defensa y herramienta para arrancarle a la tierra lo
que necesitaban llevaban un viejo y oxidado machete, sin cacha, gastado y
despuntado por el uso. Después de varias horas caminando ya habían recogido
algunos frutos y la sed agobiaba, por eso decidieron buscar algún riachuelo
para calmarla, sus gargantas secas parecían papel de lija, cuando trataban de
pasar la poca saliva que aun les quedaba en sus bocas.
El Parque Nacional Natural Sanquianga no tiene vías
de comunicación en su interior pero existen varias alternativas de acceso:
Desde Buenaventura (Valle del Cauca) por vía
marítima en barcos de cabotaje, el viaje hasta La Vigía – Nariño, toma 15
horas. Generalmente la hora de salida
como de regreso de los barcos es a las 4:00 de la tarde.
Desde Guapi (Cauca) en viaje en lancha hasta la
Vigía toma 2 horas aproximadamente. Hay también compañías aéreas que hacen la
ruta Cali- Guapi- Cali.
Desde la isla Gorgona se puede llegar en embarcación
al Parque Nacional Natural Sanquianga, después de una hora de recorrido.
La zona es un paraíso natural de incalculable
riqueza hídrica, botánica y maderera
con varios ecosistemas: playas arenosas y manglares (natal y guandal). Una de
las mayores riquezas del ecosistema manglar - estuarino, que caracteriza el
Parque Nacional Natural Sanquianga, es la diversidad hidrobiológica - marina,
que al ser administrada en forma sostenible, se convierte en reserva de
recursos, contribuyendo al aporte de alimentos para la región suroccidental de
Colombia. Su representatividad esta
dada por poseer del 20 al 30% de los manglares del pacífico colombiano, con una
alta productividad biológica y aporte
de biomasa, razón por la cual se consideran como verdaderos viveros del mar.
Después de caminar por entre matorrales y maleza la
familia ….logró su objetivo un pequeño riachuelo de aguas cristalinas alimentó
sus cuerpos deshidratados, el agua extrañamente tenia un color azulado y por la
sed la familia indígena no se preocupó, por el amargo sabor del liquido vital,
gran error, porque mas tarde tendrían que duplicar sus horas y días de caminata
para salvar la vida de la mas pequeña de sus integrantes. Se vendría una
desaforada carrera por la selva buscando la civilización, para que al chaman blanco le salvara la vida.
El Parque Natural Nacional Sanquianga posee más de
sesenta kilómetros de playas que se constituyen en zonas vitales para la
anidación de las tortugas caguama, especie protegida por estar en peligro de
extinción. En las zonas terrestres del parque habitan una gran diversidad de especies
de fauna entre las que se cuentan osos perezosos, iguanas, babillas, aves y
roedores. En cuanto a su vegetación, la característica más destacada del parque
la constituye el ecosistema de manglar. Se conoce como manglar a ciertas
asociaciones vegetales costeras de los trópicos y subtrópicos.
El manglar es considerado la salacuna de muchas
especies marinas (peces, moluscos y crustáceos). Entre las raíces del mangle
estas especies anidan, se reproducen y crecen hasta que están en capacidad de
salir al océano, de ahí la fundamental importancia de los manglares para el
equilibrio ecológico de los ecosistemas oceánicos y para la economía regional.
Solo paso media hora desde que habían tomado agua y
la pequeña Sarita empezó a expresar los síntomas de la intoxicación y quizás
del envenenamiento, su rostro palideció y sudaba copiosamente, el dolor
abdominal se hizo irresistible, la selva
giraba juguetonamente a su alrededor y el vértigo la hacia sentir como
si estuviera cayendo hacia una profunda cascada. La niña a su corta edad no
sabia que estaba pasando con ella, instintivamente se aferro muy fuerte a una
de las piernas de su padre y rompió en llanto, un llanto fuerte y borrascoso
que estremeció la selva hasta lo mas profundo de la manigua, porque uno de sus
habitantes naturales estaba en peligro, por cuenta de manos criminales que por
llenar sus bolsillos de dinero no
piensan en absoluto, en el daño que están haciendo al medio ambiente para
producir su polvo maldito.
Si hablamos de paraísos, el Parque Natural Nacional de
Sanquianga es uno de ellos, hacia el interior de las islas, entre esteros y
lagunas, donde no es permanente la influencia del agua marina, se produce una
alternancia con palmas de naidí y bosque de cuángare y sajales, lo que
configura la llamada selva húmeda
tropical. Sus suelos son varios: arenosos de playa, muy localizados (psmments);
suelos de manglar y natal (tropaquepts, fluvaquepts, sulfaquepts y
tropohenmists) y suelos de guandal (aquepys).
El Clima es cálido húmedo, con una precipitación
pluvial del orden de 3.000 a 4.000 mm anuales. El mes más lluvioso es junio o
julio, sin que se presenten deficiencias de agua en ninguno. En el segundo
semestre, las lluvias mensuales decrecen hasta noviembre, que es el mes de
menor precipitación. Se tiene así un régimen pluviométrico unimodal con
influencia climática del hemisferio sur.
Los rostros de desesperación de los padres de Sarita
reflejaban la angustia y la impotencia que sentían al no saber que pasaba con
la pequeña, no sabían que estaba pasando, cuando casi al unísono y como si
estuvieran siguiendo las notas de una rapsodia maldita se doblaron y cayeron al
piso, un par de segundos después sus otros dos hijos también hicieron lo mismo
y estallaron en llanto, solamente en ese momento el viejo Lorenzo se dio cuenta
que en sus entrañas y en las de sus hijos, había algo que los estaba matando y
que la diferencia entre vivir o morir era llegar lo mas pronto posible ante un
médico. No buscaría la ayuda del
curandero de su tribu porque este estaba en lo profundo de la selva meditando y
seria casi imposible encontrarlo.
En el Parque Nacional Natural de Sanquianga son
varias las comunidades presentes, la zona es valiosa culturalmente, por cuanto
es territorio tradicional de distintos grupos étnicos (afro colombianos,
indígenas y mestizos – “culí mochos”),
cuyas expresiones culturales afro colombianas y raizales más vistosas
son sus danzas folklóricas (chigualos, arrullos, alabaos,) y su gastronomía. La
tradición oral se manifiesta en la construcción de coplas, décimas, cuentos,
retájelas, historias míticas y religiosas que mantienen vivos los valores
etnolingüísticas de estas culturas. Los culí mochos ocupan aproximadamente el 30% de su área y están representados
por lo menos en 51 comunidades; 2 de ellas pertenecientes a la comunidad
indígena eperara-siapidara a orillas de los ríos Sanquianga y Satinga, también
encontramos tribus emberas y aguas.
El envenenamiento colectivo cogió al viejo Lorenzo y
a su familia en medio de la nada, él conocedor como pocos de esta tierra, sabia
que llegar hasta Tumaco, el Charco o Roberto Payan era casi imposible en menos
de dos días. Su familia se moría de a poco y no sabia que hacer.
El fenómeno del narcotráfico llego al departamento
de Nariño y a sus santuarios naturales en el año 2000, tras la trashumancia de
narcotraficantes, indígenas y colonos, desde el departamento del Putumayo, a
raíz de la presión de la fuerza pública en esa zona contra la producción de
alcaloides. Hacia los años 2005 y 2006 los operativos del Batallón Fluvial de
Infantería de Marina numero 70, mostraban incautaciones superiores a las 35
toneladas por año, esas incautaciones dejaban millonarias pérdidas a los
carteles de la droga y especialmente a los terroristas de las FARC, quienes
desplazaron la cristalización de la pasta de coca hacia el norte del
departamento de Nariño y al sur del departamento del Cauca, zonas de selva
virgen y con casi ninguna vía de acceso lo que facilitaría su lucrativo
negocio, pero pondría en peligro de extinción al Parque Natural Nacional de Sanquianga
y a quienes llevan siglos siendo sus moradores.
El Parque Natural Nacional de Sanquianga es
increíble, su valor hídrico y como ecosistema es incalculable, pero la amenaza
del narcotráfico lo esta destruyendo. Sus antes cristalinas quebradas y
riachuelos, son hoy una amenaza latente
para la salud humana, por el desagüe permanente de químicos que salen de las
“cocinas” para el procesamiento de
alcaloides. Aguas abajo de una de esas quebradas, una inocente vida esta en
peligro, por esas manos criminales que envenenaron el liquido vital de nuestro
planeta. Sarita, sus hermanos y sus padres corren peligro, su debilitado y casi
convulsionado padre hace hasta lo imposible, para llegar hasta uno de los
esteros del rió Patía, pensando que esa es la manera mas rápida de llegar a
alguno de los hospitales de la zona, el reloj corre en su contra y Sarita da un
aviso de su estado, se desvanece y no vuelve en si, a pesar de los angustiosos llamados de Lorenzo y su esposa.
Los integrantes de la Infantería de Marina de la
Armada Nacional acantonados en el Pacifico sur colombiano, tiene como una de
sus principales tareas frenar el narcotráfico en la zona. Llorente es una de las poblaciones del
departamento de Nariño que fue convertida en epicentro del narcotráfico, un
fenómeno controlado y manejado por el frente 29 de las FARC, sus escasas tres
calles no fueron ningún impedimento, para que de siete mil pasara a
veintidosmil habitantes en menos de un año, allí no es extraño ver en sus
cuarenta y cinco casas de lenocinio o en cantinas y bares, a los cantantes de
moda del vallenato, la champeta, la
música de despecho o los mariachis. Por sus calles no hace mucho se vio un
Peugeot 307 convertible, conducido por un afrodecendiente lleno de oro en sus
encías y en su cuello.
Esta zona del pacifico colombiano es una de las
estrellas fluviales con las que cuenta el país, aquí las autopistas son los ríos y las calles son los esteros
(pequeños riachuelos), la única carretera pavimentada es la vía Pasto – Tumaco
y para desplazarse entre Satinga,
Iscuandé, El Charco, Guapi u otros municipios los ríos son la única
alternativa.
A parte de la seguridad y de enfrentar el
narcotráfico la Infantería de Marina tiene como misión proteger los ecosistemas de manglar, natal, guandal,
asociadas al ecosistema delta hico estuarino formado por los ríos Sanquianga, Aguacatal,
Tapaje y brazo derecho del Patía. Al hacer esto también protegen y garantizan
la anidación de la tortuga marina “caguama” (lepidochelys olivacaea) en las
playas de Basan, Boquerones, Vigía, Mulatos, Amárales, Punta Ancón y Guayabal,
y protegen las especies migratorias de aves marinas y playeras así como sus
sitios de alimentación. También deben conservar sitios arqueológicos de la
cultura prehispánica Tumaco – la Tolita y las manifestaciones culturales e
históricas de los grupos negros y mestizos en relación con el área. Finalmente
deben garantizar la sostenibilidad de los recursos hidrobiológicos con el fin
de mantener la autonomía y garantía
alimentaría de las comunidades en relación con el parque.
Ya eran las tres de la tarde y dos pirañas de la
Infantería de Marina- Elemento de combate fluvial de gran versatilidad y
velocidad para navegar por los ríos colombianos - con veinte integrantes de los
grupos elites Trueno y Rayo, se desplazaban por el rió Patia realizando
operaciones contrainsurgentes contra las columnas guerrilleras Mariscal Sucre y Daniel Aldana, un ruido
entre la maleza los puso sobre aviso y todos tomaron posiciones de combate,
cuando desde lo profundo de la espesa vegetación un grito de auxilio se
escucho, un par de segundos más y el rostro desencajado de Lorenzo apareció en
la orilla del rió, tras él, su esposa con sus otros dos hijos desmayados en
brazos señalaban que el plazo para la atención medica se acaba.
Médico fue el grito que se escucho en las lanchas,
de inmediato un enfermero de combate, preparado y capacitado con el apoyo del
SENA y la Policía Nacional, bajó de la piraña. Tomo los signos vitales de los
tres niños y los canalizo de inmediato, cuando giro para preguntarle a Lorenzo
que había pasado, este estaba desmayado al lado de su esposa, el enfermero de
combate siguió el mismo procedimiento con ellos y después de estabilizarlos los
subieron a las pirañas y partieron raudos hacia el hospital del Charco Nariño
que era el centro asistencial mas cercano y donde le podrían salvar la vida a
este grupo de indígenas aguas.
Esta vez los Infantes de Marina fueron los
salvadores para esta familia indígena, pero las condiciones extremas de la zona
también los afecta a ellos, el paludismo y la leishmaniasis produce mas bajas
en la zona que la guerrilla o las bandas criminales, los recorridos de los
patrullajes fluviales duran horas y hasta días bajo lluvia y calor sofocante
permanente. Los elementos de combate fluvial (pirañas, patrulleras fluviales y
embarcaciones blindadas tipo nodriza), tiene como misión defender a los
pobladores y a los santuarios naturales, pero la verdad su misión es bien
complicada, cuando no van en un bote, están caminando por pantanos con el fango
hasta el cuello, su alimentación tiene como alternativas en el menú una ración
de campaña o mico asado y de tomar, “mancha tripa”, que no es mas que agua de río
a medio hervir a la que se le agrega frutiño.
Después de seis horas de viaje y al filo de la media
noche las dos pirañas llegaron al oscuro puerto del Charco Nariño, por
coordinaciones previas, ya una comisión
medica esperaba a los indígenas, quienes con el apoyo de la Policía fueron
trasladados al centro médico, donde se les practicó un lavado intestinal de
inmediato se les aplicaron sales minerales y se oró, sí; se oró mucho, por que
los residuos del permanganato de potasio llevaba mucho en el cuerpo de Lorenzo y su familia y en ese momento, no se
sabia cuales serian sus consecuencias, especialmente en el cuerpo de la pequeña
Sarita.
La mayoría de los Infantes de Marina que están
acantonados aquí no son de la zona, la Costa Atlántica, Bogota y Cali, son las
regiones de origen, casi todo el tiempo en las zonas de operación están
mojados, cansados y reventados por las duras jornadas, sus compañeros en una
noche de vigilancia, son un enjambre de mosquitos cargados de paludismo y para
poder soportar sus largas jornadas de caminata, se protegen las ampollas y los
hongos con hojas de plátano. Pero a pesar de esto, su coraje y sus ganas de
trabajar por el país son su mejor carta de presentación.
Muchos de estos Infantes están aquí buscando su
libreta militar, ellos sueñan con la mocha (terminar el servicio), conseguir un
empleo, viajar, casarse con su novia de toda la vida y varios de ellos con
hacer carrera de suboficial de la
Armada, para viajar por los mares como lo han visto en varios folletos
en la oficina de reclutamiento.
Todos sueñan con alcanzar algún día el premio que
logro el Infante Jorge Luis García Rodríguez, quien por participar en una
operación contra el narcotráfico se gano por derecho propio ser uno de los
miembros de la tripulación del Buque Escuela ARC “Gloria” durante una de sus
travesías, fue la envidia por meses de sus compañeros por las fotografías que
trajo, donde estaba rodeado de espectaculares rubias en varios puertos
europeos.
Con las primeras horas del día las noticias no eran
del todo buenas, en el hospital del Charco Nariño, mientras Lorenzo, su esposa y sus dos hijos mas grandes,
evolucionaban satisfactoriamente después de la
atención medica, la pequeña Sarita estaba grave y los médicos sentían
que su vida corría peligro. La otra parte de la patrulla de la Infantería de Marina
que se había quedado en la zona donde recogieron a Lorenzo y su familia
encontraron la razón del envenenamiento, una fila de 15 canecas amarradas entre
si estaban atrancadas en un estero del río y varias de ellas se rompieron, por
las etiquetas que traían las canecas señalaban que al río cayo pergamanato de
potasio, mercurio y amoniaco. Un cóctel letal que sólo podría llegar a este
paraíso de la mano de los narcotraficantes.
El daño ambiental en nuestras selvas tropicales y bosques
primarios no es una cosa de niños, según la denuncia formulada por el Ministro
de Defensa Juan Manuel Santos en el mes de abril del 2007, durante el encuentro
internacional Green Forum; las FARC, destruyen en Colombia más de 40 mil
hectáreas de selva para producir cocaína, amenazando una de las mayores
riquezas naturales de la Tierra. "Mientras estamos acá hablando sobre el
medio ambiente, las FARC están tumbando y destruyendo el bosque en Colombia y
contaminando las fuentes de agua. Están sembrando minas antipersona para
proteger sus cultivos y laboratorios, asesinando a muchos civiles
inocentes".
El Ministro
también hizo otra grave denuncia, de las 86 mil hectáreas cultivadas de coca en
Colombia actualmente, más de seis mil se encuentran distribuidas en 18 parques
naturales y para rematar el desolador panorama agregó que los últimos 25 años
se han talado cerca de dos millones y medio de hectáreas para la producción de
cocaína. En esta intervención el Ministro habló de la deforestación pero quizás
lo que nadie a calculado, es cuanta agua estamos perdiendo al año, cuantos
cuerpos de agua desaparecieron o estas contaminados. Colombia es un país
reconocido por ser uno de los mayores productores y poseedores de agua a nivel
mundial, será que aun podrá sacar pecho por ese honor, que le dio la madre
naturaleza y su estratégica ubicación, muy cerca del Ecuador y limitando con
los trópicos y hemisferios.
Después de luchar por su vida durante tres días la
pequeña Sarita murió, el cóctel de químicos alojado en su cuerpo y que no pudo
ser expulsado le ocasionaron su deceso, entre lagrimas y con el dinero de una
colecta que se hizo entre los funcionarios del hospital, el viejo Lorenzo rentó
una canoa monomotor y se perdió hacia lo profundo de la selva con el cuerpo de
su pequeña en brazos, a su lado una silenciosa y adolorida familia que no
tenían una explicación para lo sucedido.
Para muchos, la muerte de la pequeña Sarita es sólo
una cifra de muerte más, de un integrante de la etnia embera en algún rincón
del Pacífico nariñense, para Lorenzo era el orgullo y la luz de sus ojos, por
eso, no quiso que nadie la viera muerta y cuando llegó a su resguardo, se
interno solo en la manigua y la sepultó para devolvérsela a la madre tierra,
antes de arrojar el ultimo puñado de tierra, un juramento, nunca jamás volvería
a estar cerca del hombre blanco, único causante de su tragedia y de la lenta
muerte que estaba sufriendo su hogar y el de sus antepasados.
En el mundo nadie entiende que los millones de
dólares que se gastan en drogas cada año, están perjudicando los eco-sistemas
más frágiles y diversos del planeta. Colombia sorprende por la abundancia de
riqueza ambiental. Aquí hay especies de
fauna únicas en el mundo, con números record de especies entre mariposas, anfibios,
reptiles, pájaros y mamíferos. Colombia contiene aproximadamente el 10% de la
biodiversidad de la Tierra, segundo país en el mundo, después de Brasil. Pero
esa biodiversidad está siendo destruida rápidamente. En muchas regiones hay un
paisaje devastado... un acordeón cicatrizado de laderas rojas punteado por
troncos podridos. El bosque ha desaparecido hasta el horizonte".
¿Quién taló el bosque, acabó con la frágil vida
silvestre, agotó la tierra, y dejó una cicatriz química venenosa donde alguna
vez hubo bosque tropical? Es una trágica historia de codicia y dependencia.
Pero el culpable aquí no es una compañía inhumana sino de quienes hacen la demanda
de las drogas ilícitas. Es hora de darse cuenta de las verdaderas consecuencias de largo alcance, del uso
de drogas y del daño que se le esta haciendo al mundo.
Estados Unidos actualmente consume cada año
alrededor de 260 toneladas métricas de cocaína, cultivada y procesada
químicamente en frágiles ambientes de Sur América. El cultivo de coca cultivada
depende del uso destructivo de "la tala y quema". Los bosques son
quemados, después la coca es sembrada, y cuando los campos se vuelven
estériles, se talan nuevos bosques selva dentro. La cosecha de coca es
producida principalmente por agricultores a escala industrial, quienes en su
búsqueda de ganancias, causan enorme daño ambiental en áreas vírgenes. El
resultado ha sido la destrucción de 2,4 millones de hectáreas del frágil bosque
tropical en la región andina durante los últimos 20 años. Además, los poderosos
agentes químicos aplicados por los cultivadores progresivamente destruyen el
suelo. Se estima que anualmente se usan 600 millones de litros de precursores
químicos en América del Sur para la producción de cocaína. Los cultivadores de
coca usan herbicidas y pesticidas muy venenosos (incluso el paraquat) para
aumentar la producción. Al desechar indiscriminadamente las enormes cantidades
de gasolina, querosén, ácido sulfúrico, amoníaco, bicarbonato de sodio,
carbonato de potasio, acetona y éter, afectan la tierra y las fuentes de agua.
El tráfico de coca ha sido especialmente perjudicial
para Colombia, país que ha perdido aproximadamente 3 millones de acres de
bosque tropical. Cada año los procesadores de coca vierten más de 370.000
toneladas al entorno y los laboratorios en la selva vierten más de 20 millones
de litros de toxinas a los afluentes que alimentan los ríos Amazonas y Orinoco.
Las vías fluviales han sido despojadas casi completamente de muchas especies de
plantas acuáticas y de fauna.
Existen también apremiantes consecuencias humanas.
Los campesinos fumigan los campos acompañados por sus hijos descalzos. Sus
esposas, muchas de ellas aún lactando, limpian el equipo de fumigación,
exponiéndose a esos químicos tan tóxicos.
El páramo es fuente vital de agua, sirve al
almacenamiento de CO2 (gas carbónico) y es soporte de biodiversidad endémica,
además de ser espacio de desarrollo de culturas indígenas y campesinas andinas.
Es un ecosistema muy vulnerable y gravemente amenazado por el cambio climático
y las actividades extractivas y agropecuarias. De allí se surten casi un
centenar de acueductos y varios embalses y lagunas que dan agua a miles de personas y riego a millones de
hectáreas. Colombia tiene un millón largo de hectáreas de páramo y muchas de
ellas están en peligro. Desde el aire en muchos de ellos se divisan centenares
de parches de erosión.
Cada línea de coca aspirada en una fiesta por alguna
persona en Nueva York o Londres, implica la tala de árboles en bosques
primarios, contaminación en las fuentes de agua del río Amazonas y dinero
ilícito que financia terrorismo, bombas y asesinatos que afectan a los
colombianos y a otros en América Latina.
Quizás esas manos anónimas de millones de
estadounidenses y europeos que pisan el gramo de coca con la tarjeta de crédito
antes de aspirarlo, son los verdaderos responsables de la muerte de Sarita,
pero que importa, mientras dan su viaje fantasioso luego de aspirar el químico
maldito que destruye sus cerebro, ellos solo piensan en sus mas estúpidas
fantasías; mientras el viejo Lorenzo llora a orillas del río Patia, el deceso
de su pequeña quien no contó con titular de prensa o televisión por su muerte,
tampoco con reconocimientos póstumos por que para la mayoría de este país ni si
quiera existió.








muy buena cronica me gustaria leer mas
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