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jueves, 10 de mayo de 2012

CARRERA POR LA VIDA


EL SORBO DE LA MUERTE


Eran las tres de la tarde y el sofocante calor hacia su trabajo sobre los frágiles cuerpos de la familia Guiza miembros de la etnia awa, ellos llevaban seis horas caminando por entre los senderos y trochas que ayudan a recorrer las ochenta mil hectáreas de selva virgen y mangle que conforman el Parque Natural Nacional Sanquianga, que irriga su manigua por cuatro municipios del departamento de Nariño.

Por su proximidad a la línea ecuatorial, en la zona la temperatura no baja de los 26 grados centígrados y cuando sube lo hace tanto y quema mas, que amenaza con estallar el mercurio, algo que combinado con la lluvia que llega por raudales y puede durar días, convierten estos parajes en un desafío a la vida y a la integridad de cualquier ser humano que ose cruzarlos.

La caminata no era ocasional dos veces por semana ellos salían desde su resguardo, para buscar algunos frutos y plantas necesarias para su alimentación y  ritos de curación. Como arma de defensa y herramienta para arrancarle a la tierra lo que necesitaban llevaban un viejo y oxidado machete, sin cacha, gastado y despuntado por el uso. Después de varias horas caminando ya habían recogido algunos frutos y la sed agobiaba, por eso decidieron buscar algún riachuelo para calmarla, sus gargantas secas parecían papel de lija, cuando trataban de pasar la poca saliva que aun les quedaba en sus bocas.

El Parque Nacional Natural Sanquianga no tiene vías de comunicación en su interior pero existen varias alternativas de acceso:

Desde Buenaventura (Valle del Cauca) por vía marítima en barcos de cabotaje, el viaje hasta La Vigía – Nariño, toma 15 horas. Generalmente la hora de salida  como de regreso de los barcos es a las 4:00 de la tarde.

Desde Guapi (Cauca) en viaje en lancha hasta la Vigía toma 2 horas aproximadamente. Hay también compañías aéreas que hacen la ruta Cali- Guapi- Cali.

Desde la isla Gorgona se puede llegar en embarcación al Parque Nacional Natural Sanquianga, después de una hora de recorrido.
  

La zona es un paraíso natural de incalculable riqueza hídrica,  botánica y maderera con varios ecosistemas: playas arenosas y manglares (natal y guandal). Una de las mayores riquezas del ecosistema manglar - estuarino, que caracteriza el Parque Nacional Natural Sanquianga, es la diversidad hidrobiológica - marina, que al ser administrada en forma sostenible, se convierte en reserva de recursos, contribuyendo al aporte de alimentos para la región suroccidental de Colombia.  Su representatividad esta dada por poseer del 20 al 30% de los manglares del pacífico colombiano, con una alta productividad biológica y  aporte de biomasa, razón por la cual se consideran como verdaderos viveros del mar. 

Después de caminar por entre matorrales y maleza la familia ….logró su objetivo un pequeño riachuelo de aguas cristalinas alimentó sus cuerpos deshidratados, el agua extrañamente tenia un color azulado y por la sed la familia indígena no se preocupó, por el amargo sabor del liquido vital, gran error, porque mas tarde tendrían que duplicar sus horas y días de caminata para salvar la vida de la mas pequeña de sus integrantes. Se vendría una desaforada carrera por la selva buscando la civilización, para que  al chaman blanco le salvara la vida.

El Parque Natural Nacional Sanquianga posee más de sesenta kilómetros de playas que se constituyen en zonas vitales para la anidación de las tortugas caguama, especie protegida por estar en peligro de extinción. En las zonas terrestres del parque habitan una gran diversidad de especies de fauna entre las que se cuentan osos perezosos, iguanas, babillas, aves y roedores. En cuanto a su vegetación, la característica más destacada del parque la constituye el ecosistema de manglar. Se conoce como manglar a ciertas asociaciones vegetales costeras de los trópicos y subtrópicos.

El manglar es considerado la salacuna de muchas especies marinas (peces, moluscos y crustáceos). Entre las raíces del mangle estas especies anidan, se reproducen y crecen hasta que están en capacidad de salir al océano, de ahí la fundamental importancia de los manglares para el equilibrio ecológico de los ecosistemas oceánicos y para la economía regional.


Solo paso media hora desde que habían tomado agua y la pequeña Sarita empezó a expresar los síntomas de la intoxicación y quizás del envenenamiento, su rostro palideció y sudaba copiosamente, el dolor abdominal se hizo irresistible, la selva  giraba juguetonamente a su alrededor y el vértigo la hacia sentir como si estuviera cayendo hacia una profunda cascada. La niña a su corta edad no sabia que estaba pasando con ella, instintivamente se aferro muy fuerte a una de las piernas de su padre y rompió en llanto, un llanto fuerte y borrascoso que estremeció la selva hasta lo mas profundo de la manigua, porque uno de sus habitantes naturales estaba en peligro, por cuenta de manos criminales que por llenar sus bolsillos de dinero  no piensan en absoluto, en el daño que están haciendo al medio ambiente para producir su polvo maldito.

Si hablamos de paraísos, el Parque Natural Nacional de Sanquianga es uno de ellos, hacia el interior de las islas, entre esteros y lagunas, donde no es permanente la influencia del agua marina, se produce una alternancia con palmas de naidí y bosque de cuángare y sajales, lo que configura  la llamada selva húmeda tropical. Sus suelos son varios: arenosos de playa, muy localizados (psmments); suelos de manglar y natal (tropaquepts, fluvaquepts, sulfaquepts y tropohenmists) y suelos de guandal (aquepys). 

El Clima es cálido húmedo, con una precipitación pluvial del orden de 3.000 a 4.000 mm anuales. El mes más lluvioso es junio o julio, sin que se presenten deficiencias de agua en ninguno. En el segundo semestre, las lluvias mensuales decrecen hasta noviembre, que es el mes de menor precipitación. Se tiene así un régimen pluviométrico unimodal con influencia climática del hemisferio sur. 

Los rostros de desesperación de los padres de Sarita reflejaban la angustia y la impotencia que sentían al no saber que pasaba con la pequeña, no sabían que estaba pasando, cuando casi al unísono y como si estuvieran siguiendo las notas de una rapsodia maldita se doblaron y cayeron al piso, un par de segundos después sus otros dos hijos también hicieron lo mismo y estallaron en llanto, solamente en ese momento el viejo Lorenzo se dio cuenta que en sus entrañas y en las de sus hijos, había algo que los estaba matando y que la diferencia entre vivir o morir era llegar lo mas pronto posible ante un médico.  No buscaría la ayuda del curandero de su tribu porque este estaba en lo profundo de la selva meditando y seria casi imposible encontrarlo.

En el Parque Nacional Natural de Sanquianga son varias las comunidades presentes, la zona es valiosa culturalmente, por cuanto es territorio tradicional de distintos grupos étnicos (afro colombianos, indígenas y mestizos – “culí mochos”),  cuyas expresiones culturales afro colombianas y raizales más vistosas son sus danzas folklóricas (chigualos, arrullos, alabaos,) y su gastronomía. La tradición oral se manifiesta en la construcción de coplas, décimas, cuentos, retájelas, historias míticas y religiosas que mantienen vivos los valores etnolingüísticas de estas culturas. Los culí mochos  ocupan aproximadamente el 30% de su área y están representados por lo menos en 51 comunidades; 2 de ellas pertenecientes a la comunidad indígena eperara-siapidara a orillas de los ríos Sanquianga y Satinga, también encontramos tribus emberas y aguas. 



El envenenamiento colectivo cogió al viejo Lorenzo y a su familia en medio de la nada, él conocedor como pocos de esta tierra, sabia que llegar hasta Tumaco, el Charco o Roberto Payan era casi imposible en menos de dos días. Su familia se moría de a poco y no sabia que hacer.

El fenómeno del narcotráfico llego al departamento de Nariño y a sus santuarios naturales en el año 2000, tras la trashumancia de narcotraficantes, indígenas y colonos, desde el departamento del Putumayo, a raíz de la presión de la fuerza pública en esa zona contra la producción de alcaloides. Hacia los años 2005 y 2006 los operativos del Batallón Fluvial de Infantería de Marina numero 70, mostraban incautaciones superiores a las 35 toneladas por año, esas incautaciones dejaban millonarias pérdidas a los carteles de la droga y especialmente a los terroristas de las FARC, quienes desplazaron la cristalización de la pasta de coca hacia el norte del departamento de Nariño y al sur del departamento del Cauca, zonas de selva virgen y con casi ninguna vía de acceso lo que facilitaría su lucrativo negocio, pero pondría en peligro de extinción al Parque Natural Nacional de Sanquianga y a quienes llevan siglos siendo sus moradores.

El Parque Natural Nacional de Sanquianga es increíble, su valor hídrico y como ecosistema es incalculable, pero la amenaza del narcotráfico lo esta destruyendo. Sus antes cristalinas quebradas y riachuelos, son hoy una amenaza  latente para la salud humana, por el desagüe permanente de químicos que salen de las “cocinas” para el  procesamiento de alcaloides. Aguas abajo de una de esas quebradas, una inocente vida esta en peligro, por esas manos criminales que envenenaron el liquido vital de nuestro planeta. Sarita, sus hermanos y sus padres corren peligro, su debilitado y casi convulsionado padre hace hasta lo imposible, para llegar hasta uno de los esteros del rió Patía, pensando que esa es la manera mas rápida de llegar a alguno de los hospitales de la zona, el reloj corre en su contra y Sarita da un aviso de su estado, se desvanece y no vuelve en si,  a pesar de los angustiosos llamados de Lorenzo y su esposa.

Los integrantes de la Infantería de Marina de la Armada Nacional acantonados en el Pacifico sur colombiano, tiene como una de sus principales tareas frenar el narcotráfico en la zona.  Llorente es una de las poblaciones del departamento de Nariño que fue convertida en epicentro del narcotráfico, un fenómeno controlado y manejado por el frente 29 de las FARC, sus escasas tres calles no fueron ningún impedimento, para que de siete mil pasara a veintidosmil habitantes en menos de un año, allí no es extraño ver en sus cuarenta y cinco casas de lenocinio o en cantinas y bares, a los cantantes de moda del vallenato,  la champeta, la música de despecho o los mariachis. Por sus calles no hace mucho se vio un Peugeot 307 convertible, conducido por un afrodecendiente lleno de oro en sus encías y en su cuello.

Esta zona del pacifico colombiano es una de las estrellas fluviales con las que cuenta el país,  aquí las autopistas son los ríos y las calles son los esteros (pequeños riachuelos), la única carretera pavimentada es la vía Pasto – Tumaco y  para desplazarse entre Satinga, Iscuandé, El Charco, Guapi u otros municipios los ríos son la única alternativa.

A parte de la seguridad y de enfrentar el narcotráfico la Infantería de Marina tiene como misión proteger los  ecosistemas de manglar, natal, guandal, asociadas al ecosistema delta hico estuarino formado por los ríos Sanquianga, Aguacatal, Tapaje y brazo derecho del Patía. Al hacer esto también protegen y garantizan la anidación de la tortuga marina “caguama” (lepidochelys olivacaea) en las playas de Basan, Boquerones, Vigía, Mulatos, Amárales, Punta Ancón y Guayabal, y protegen las especies migratorias de aves marinas y playeras así como sus sitios de alimentación. También deben conservar sitios arqueológicos de la cultura prehispánica Tumaco – la Tolita y las manifestaciones culturales e históricas de los grupos negros y mestizos en relación con el área. Finalmente deben garantizar la sostenibilidad de los recursos hidrobiológicos con el fin de mantener la autonomía y garantía  alimentaría de las comunidades en relación con el parque.

Ya eran las tres de la tarde y dos pirañas de la Infantería de Marina- Elemento de combate fluvial de gran versatilidad y velocidad para navegar por los ríos colombianos - con veinte integrantes de los grupos elites Trueno y Rayo, se desplazaban por el rió Patia realizando operaciones contrainsurgentes contra las columnas guerrilleras  Mariscal Sucre y Daniel Aldana, un ruido entre la maleza los puso sobre aviso y todos tomaron posiciones de combate, cuando desde lo profundo de la espesa vegetación un grito de auxilio se escucho, un par de segundos más y el rostro desencajado de Lorenzo apareció en la orilla del rió, tras él, su esposa con sus otros dos hijos desmayados en brazos señalaban que el plazo para la atención medica se acaba.

Médico fue el grito que se escucho en las lanchas, de inmediato un enfermero de combate, preparado y capacitado con el apoyo del SENA y la Policía Nacional, bajó de la piraña. Tomo los signos vitales de los tres niños y los canalizo de inmediato, cuando giro para preguntarle a Lorenzo que había pasado, este estaba desmayado al lado de su esposa, el enfermero de combate siguió el mismo procedimiento con ellos y después de estabilizarlos los subieron a las pirañas y partieron raudos hacia el hospital del Charco Nariño que era el centro asistencial mas cercano y donde le podrían salvar la vida a este grupo de indígenas aguas.

Esta vez los Infantes de Marina fueron los salvadores para esta familia indígena, pero las condiciones extremas de la zona también los afecta a ellos, el paludismo y la leishmaniasis produce mas bajas en la zona que la guerrilla o las bandas criminales, los recorridos de los patrullajes fluviales duran horas y hasta días bajo lluvia y calor sofocante permanente. Los elementos de combate fluvial (pirañas, patrulleras fluviales y embarcaciones blindadas tipo nodriza), tiene como misión defender a los pobladores y a los santuarios naturales, pero la verdad su misión es bien complicada, cuando no van en un bote, están caminando por pantanos con el fango hasta el cuello, su alimentación tiene como alternativas en el menú una ración de campaña o mico asado y de tomar, “mancha tripa”, que no es mas que agua de río a medio hervir a la que se le agrega frutiño.

Después de seis horas de viaje y al filo de la media noche las dos pirañas llegaron al oscuro puerto del Charco Nariño, por coordinaciones previas,  ya una comisión medica esperaba a los indígenas, quienes con el apoyo de la Policía fueron trasladados al centro médico, donde se les practicó un lavado intestinal de inmediato se les aplicaron sales minerales y se oró, sí; se oró mucho, por que los residuos del permanganato de potasio llevaba mucho en el cuerpo de  Lorenzo y su familia y en ese momento, no se sabia cuales serian sus consecuencias, especialmente en el cuerpo de la pequeña Sarita.

La mayoría de los Infantes de Marina que están acantonados aquí no son de la zona, la Costa Atlántica, Bogota y Cali, son las regiones de origen, casi todo el tiempo en las zonas de operación están mojados, cansados y reventados por las duras jornadas, sus compañeros en una noche de vigilancia, son un enjambre de mosquitos cargados de paludismo y para poder soportar sus largas jornadas de caminata, se protegen las ampollas y los hongos con hojas de plátano. Pero a pesar de esto, su coraje y sus ganas de trabajar por el país son su mejor carta de presentación.      

Muchos de estos Infantes están aquí buscando su libreta militar, ellos sueñan con la mocha (terminar el servicio), conseguir un empleo, viajar, casarse con su novia de toda la vida y varios de ellos con hacer carrera de suboficial de la  Armada, para viajar por los mares como lo han visto en varios folletos en la oficina de reclutamiento.

Todos sueñan con alcanzar algún día el premio que logro el Infante Jorge Luis García Rodríguez, quien por participar en una operación contra el narcotráfico se gano por derecho propio ser uno de los miembros de la tripulación del Buque Escuela ARC “Gloria” durante una de sus travesías, fue la envidia por meses de sus compañeros por las fotografías que trajo, donde estaba rodeado de espectaculares rubias en varios puertos europeos.

Con las primeras horas del día las noticias no eran del todo buenas, en el hospital del Charco Nariño, mientras Lorenzo, su  esposa y sus dos hijos mas grandes, evolucionaban satisfactoriamente después de la  atención medica, la pequeña Sarita estaba grave y los médicos sentían que su vida corría peligro. La otra parte de la patrulla de la Infantería de Marina que se había quedado en la zona donde recogieron a Lorenzo y su familia encontraron la razón del envenenamiento, una fila de 15 canecas amarradas entre si estaban atrancadas en un estero del río y varias de ellas se rompieron, por las etiquetas que traían las canecas señalaban que al río cayo pergamanato de potasio, mercurio y amoniaco. Un cóctel letal que sólo podría llegar a este paraíso de la mano de los narcotraficantes.

El daño ambiental en nuestras selvas tropicales y bosques primarios no es una cosa de niños, según la denuncia formulada por el Ministro de Defensa Juan Manuel Santos en el mes de abril del 2007, durante el encuentro internacional Green Forum; las FARC, destruyen en Colombia más de 40 mil hectáreas de selva para producir cocaína, amenazando una de las mayores riquezas naturales de la Tierra. "Mientras estamos acá hablando sobre el medio ambiente, las FARC están tumbando y destruyendo el bosque en Colombia y contaminando las fuentes de agua. Están sembrando minas antipersona para proteger sus cultivos y laboratorios, asesinando a muchos civiles inocentes".

 El Ministro también hizo otra grave denuncia, de las 86 mil hectáreas cultivadas de coca en Colombia actualmente, más de seis mil se encuentran distribuidas en 18 parques naturales y para rematar el desolador panorama agregó que los últimos 25 años se han talado cerca de dos millones y medio de hectáreas para la producción de cocaína. En esta intervención el Ministro habló de la deforestación pero quizás lo que nadie a calculado, es cuanta agua estamos perdiendo al año, cuantos cuerpos de agua desaparecieron o estas contaminados. Colombia es un país reconocido por ser uno de los mayores productores y poseedores de agua a nivel mundial, será que aun podrá sacar pecho por ese honor, que le dio la madre naturaleza y su estratégica ubicación, muy cerca del Ecuador y limitando con los trópicos y hemisferios.

Después de luchar por su vida durante tres días la pequeña Sarita murió, el cóctel de químicos alojado en su cuerpo y que no pudo ser expulsado le ocasionaron su deceso, entre lagrimas y con el dinero de una colecta que se hizo entre los funcionarios del hospital, el viejo Lorenzo rentó una canoa monomotor y se perdió hacia lo profundo de la selva con el cuerpo de su pequeña en brazos, a su lado una silenciosa y adolorida familia que no tenían una explicación para lo sucedido.

Para muchos, la muerte de la pequeña Sarita es sólo una cifra de muerte más, de un integrante de la etnia embera en algún rincón del Pacífico nariñense, para Lorenzo era el orgullo y la luz de sus ojos, por eso, no quiso que nadie la viera muerta y cuando llegó a su resguardo, se interno solo en la manigua y la sepultó para devolvérsela a la madre tierra, antes de arrojar el ultimo puñado de tierra, un juramento, nunca jamás volvería a estar cerca del hombre blanco, único causante de su tragedia y de la lenta muerte que estaba sufriendo su hogar y el de sus antepasados.
En el mundo nadie entiende que los millones de dólares que se gastan en drogas cada año, están perjudicando los eco-sistemas más frágiles y diversos del planeta. Colombia sorprende por la abundancia de riqueza ambiental. Aquí hay  especies de fauna únicas en el mundo, con números record de especies entre mariposas, anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos. Colombia contiene aproximadamente el 10% de la biodiversidad de la Tierra, segundo país en el mundo, después de Brasil. Pero esa biodiversidad está siendo destruida rápidamente. En muchas regiones hay un paisaje devastado... un acordeón cicatrizado de laderas rojas punteado por troncos podridos. El bosque ha desaparecido hasta el horizonte".

¿Quién taló el bosque, acabó con la frágil vida silvestre, agotó la tierra, y dejó una cicatriz química venenosa donde alguna vez hubo bosque tropical? Es una trágica historia de codicia y dependencia. Pero el culpable aquí no es una compañía inhumana sino de quienes hacen la demanda de las drogas ilícitas. Es hora de darse  cuenta de las verdaderas consecuencias de largo alcance, del uso de drogas y del daño que se le esta haciendo al mundo.

Estados Unidos actualmente consume cada año alrededor de 260 toneladas métricas de cocaína, cultivada y procesada químicamente en frágiles ambientes de Sur América. El cultivo de coca cultivada depende del uso destructivo de "la tala y quema". Los bosques son quemados, después la coca es sembrada, y cuando los campos se vuelven estériles, se talan nuevos bosques selva dentro. La cosecha de coca es producida principalmente por agricultores a escala industrial, quienes en su búsqueda de ganancias, causan enorme daño ambiental en áreas vírgenes. El resultado ha sido la destrucción de 2,4 millones de hectáreas del frágil bosque tropical en la región andina durante los últimos 20 años. Además, los poderosos agentes químicos aplicados por los cultivadores progresivamente destruyen el suelo. Se estima que anualmente se usan 600 millones de litros de precursores químicos en América del Sur para la producción de cocaína. Los cultivadores de coca usan herbicidas y pesticidas muy venenosos (incluso el paraquat) para aumentar la producción. Al desechar indiscriminadamente las enormes cantidades de gasolina, querosén, ácido sulfúrico, amoníaco, bicarbonato de sodio, carbonato de potasio, acetona y éter, afectan la tierra y las fuentes de agua.

El tráfico de coca ha sido especialmente perjudicial para Colombia, país que ha perdido aproximadamente 3 millones de acres de bosque tropical. Cada año los procesadores de coca vierten más de 370.000 toneladas al entorno y los laboratorios en la selva vierten más de 20 millones de litros de toxinas a los afluentes que alimentan los ríos Amazonas y Orinoco. Las vías fluviales han sido despojadas casi completamente de muchas especies de plantas acuáticas y de fauna.


Existen también apremiantes consecuencias humanas. Los campesinos fumigan los campos acompañados por sus hijos descalzos. Sus esposas, muchas de ellas aún lactando, limpian el equipo de fumigación, exponiéndose a esos químicos tan tóxicos.

El páramo es fuente vital de agua, sirve al almacenamiento de CO2 (gas carbónico) y es soporte de biodiversidad endémica, además de ser espacio de desarrollo de culturas indígenas y campesinas andinas. Es un ecosistema muy vulnerable y gravemente amenazado por el cambio climático y las actividades extractivas y agropecuarias. De allí se surten casi un centenar de acueductos y varios embalses y lagunas que dan agua a  miles de personas y riego a millones de hectáreas. Colombia tiene un millón largo de hectáreas de páramo y muchas de ellas están en peligro. Desde el aire en muchos de ellos se divisan centenares de parches de erosión.

Cada línea de coca aspirada en una fiesta por alguna persona en Nueva York o Londres, implica la tala de árboles en bosques primarios, contaminación en las fuentes de agua del río Amazonas y dinero ilícito que financia terrorismo, bombas y asesinatos que afectan a los colombianos y a otros en América Latina.

Quizás esas manos anónimas de millones de estadounidenses y europeos que pisan el gramo de coca con la tarjeta de crédito antes de aspirarlo, son los verdaderos responsables de la muerte de Sarita, pero que importa, mientras dan su viaje fantasioso luego de aspirar el químico maldito que destruye sus cerebro, ellos solo piensan en sus mas estúpidas fantasías; mientras el viejo Lorenzo llora a orillas del río Patia, el deceso de su pequeña quien no contó con titular de prensa o televisión por su muerte, tampoco con reconocimientos póstumos por que para la mayoría de este país ni si quiera existió.

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